Papa León XIV pide ayuda humanitaria para Gaza y reflexiona sobre la parábola del sembrador

El papa León XIV ha expresado hoy su profunda preocupación por la situación en la Franja de Gaza y ha instado a Israel a permitir el paso de ayuda humanitaria. Durante su primera Audiencia General, celebrada ante aproximadamente 40.000 fieles en la Plaza de San Pedro, el Pontífice hizo un llamado a cesar las hostilidades, enfatizando que el precio de la guerra es pagado por niños, ancianos y enfermos. Asimismo, invitó a todos los cristianos a «sembrar esperanza y construir la paz» en un mundo asolado por el odio y el conflicto.

León XIV manifestó su alegría por el encuentro con los fieles y, en su catequesis, retomó el tema «Jesucristo, nuestra esperanza», iniciado por el papa Francisco. En esta ocasión, propuso una reflexión sobre la parábola del sembrador, destacando cómo este relato bíblico puede enseñar mucho sobre la comunicación del Evangelio en la actualidad. Explicó que las parábolas buscan suscitar interrogantes y evitar que las personas se queden en las apariencias.

En la parábola del sembrador, Jesús presenta la Palabra como una «semilla» que se siembra abundantemente en todo tipo de terrenos, representando estos, el corazón humano, el mundo, la comunidad y la Iglesia. El Papa puntualizó que la palabra de Jesús actúa de manera diferente en cada persona.

Según el Pontífice, el sembrador «despreocupado» por la calidad del suelo simboliza a Dios, quien siembra su palabra generosamente, sin importar la preparación de cada corazón. Esta actitud, que contrasta con la lógica humana del cálculo y la eficiencia, desconcierta, ya que «el amor no funciona así».

A pesar de los distintos tipos de terreno, Dios no cesa de sembrar, según explicó el Papa. Reflexionó sobre las diferentes respuestas humanas a la Palabra: desde la superficialidad y la distracción, hasta el entusiasmo, el agobio por las preocupaciones, y la disponibilidad y acogida. Como complemento visual, el Papa León XIV hizo referencia al cuadro de Van Gogh ‘El sembrador al atardecer’, donde el sol, símbolo del poder de Dios, domina la escena, recordando que es Dios quien propicia el crecimiento.

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