El anuncio del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, sobre la suspensión de la medida de ‘pico y placa’ para taxis ha generado fuerte inconformidad entre algunos representantes del gremio. John Jairo Ibarguen, presidente de Sinditax, expresó el desacuerdo de su organización con la medida, argumentando que la decisión no beneficia a los taxistas y, por el contrario, agravará la congestión vehicular y fomentará la ilegalidad.
Ibarguen explicó que en una reunión con el alcalde Char, su gremio manifestó su oposición a la derogación del ‘pico y placa’ para taxis mientras persista la ilegalidad de vehículos particulares prestando servicio de transporte público y no se implemente un ‘pico y placa’ para particulares. Según Sinditax, la adición de aproximadamente 2.200 a 2.500 vehículos a la malla vial de Barranquilla, sin una medida compensatoria para los particulares, empeorará la ya existente congestión vial.
Preocupación por la Competencia Ilegal y la Movilidad Urbana
El presidente de Sinditax señaló que muchos conductores de taxi podrían incluso protestar la medida, ya que la consideran perjudicial. Subrayó que el caos actual en la movilidad de Barranquilla se debe en gran parte a la proliferación de vehículos particulares que operan como transporte no homologado, compitiendo deslealmente con el servicio de taxi.
Ibarguen recordó que, según un estudio de 2009 solicitado por el propio Alejandro Char (Decreto 0205), se recomendaba un ‘pico y placa’ para particulares de cuatro dígitos (40%) y para taxis de dos dígitos (20%). En 2012, un plan maestro de movilidad liderado por Elsa Noguera también arrojó una recomendación similar. Ante esto, el gremio no comprende por qué se deroga el ‘pico y placa’ para taxis ahora, cuando estudios previos indicaban la necesidad de regular la circulación vehicular.
Para los taxistas, la decisión del alcalde se percibió como tajante, sin consulta previa y sin considerar las graves consecuencias para el sector. «Esto es una forma de decirle a la ilegalidad, pues, sigan, sigan trabajando», afirmó Ibarguen, quien sostiene que la medida solo beneficia a las grandes empresas de taxi, mientras que los conductores individuales enfrentarán jornadas laborales más extensas para compensar la menor demanda por vehículo.
Impacto en Conductores y el Programa «Taxi Chévere»
El gremio de taxistas también expresó su preocupación por el impacto económico en los conductores, muchos de los cuales ya trabajan entre 16 y 20 horas para cubrir sus gastos. Con el aumento de vehículos en las calles, prevén una disminución drástica de los ingresos. Ibarguen sugirió que la medida debió ser al revés: primero establecer un ‘pico y placa’ para particulares y luego considerar la eliminación para taxis.
Respecto al programa «Taxi Chévere», impulsado por la alcaldía para beneficiar a conductores con créditos para vehículos, Ibarguen lo calificó de no beneficioso. Denunció que, aunque se prometieron 50 cupos hace más de cuatro meses, solo se han entregado cuatro vehículos, sin transparencia sobre los beneficiarios. Además, criticó las condiciones de los créditos, señalando que son a largo plazo y no consideran los gastos operativos de los conductores, lo que los haría «impagables».
Finalmente, Ibarguen reiteró que la ilegalidad está «reinando» en Barranquilla, con vehículos particulares ofreciendo tarifas más baratas y quitándoles clientes a los taxis regulados. Insistió en que las autoridades deben hacer cumplir la ley 336, que establece que ningún vehículo particular puede prestar servicio público si no está homologado. Advirtió que, si la situación persiste, el servicio de taxi en Barranquilla podría enfrentar un colapso, similar a lo que, según él, ocurrió en Riohacha.
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