Naciones Unidas confirmó que al menos once de sus trabajadores fueron secuestrados este domingo por combatientes hutíes tras asaltar oficinas del organismo en las ciudades de Saná y Hudeida.
“Condeno enérgicamente la nueva ola de detenciones arbitrarias de personal de la ONU en Saná y Hudeida, así como la entrada forzada en instalaciones y la incautación de bienes de la organización”, declaró Hans Grundberg, enviado especial de la ONU para Yemen, quien exigió la liberación inmediata e incondicional de los trabajadores.
El secretario general António Guterres también expresó su indignación, señalando que las detenciones constituyen una grave violación al derecho internacional y ponen en riesgo la labor humanitaria en uno de los países más golpeados por la guerra.
Ataque contra agencias humanitarias
Las oficinas del Programa Mundial de Alimentos (PMA) fueron uno de los principales blancos del operativo. La agencia confirmó que uno de sus empleados se encuentra entre los detenidos y advirtió que el hecho compromete la atención de millones de yemeníes en situación de inseguridad alimentaria. Otras agencias, como la OMS y UNICEF, reportaron la desaparición de parte de su personal en el mismo operativo.
La situación no es aislada: desde 2023, decenas de trabajadores humanitarios han sido arrestados sin orden judicial por las fuerzas hutíes. En varios casos, Naciones Unidas ha denunciado muertes bajo custodia y desapariciones prolongadas.
Una crisis cada vez más grave
El conflicto en Yemen, iniciado en 2014 tras la toma de Saná por los hutíes, ha provocado una de las peores emergencias humanitarias del mundo. Más de 21 millones de personas dependen de ayuda internacional, y alrededor de 17 millones enfrentan inseguridad alimentaria severa.
La ONU advierte que la ofensiva contra su personal amenaza con paralizar lo poco que queda de asistencia en las zonas bajo control hutí, lo que dejaría a comunidades enteras sin acceso a alimentos, agua o medicinas.
Contexto político y regional
El asalto ocurre en un momento de fuerte inestabilidad en Yemen, tras el reciente bombardeo israelí en Saná que provocó la muerte del primer ministro hutí, Ahmed al-Rahawi, y varios miembros de su gabinete. Analistas consideran que los secuestros podrían formar parte de una estrategia de presión hacia la comunidad internacional y de consolidación de poder interno por parte de los rebeldes, aliados de Irán.
Mientras tanto, familiares de los trabajadores secuestrados reclaman información sobre su paradero y exigen que se respeten sus derechos.
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