Mientras Barranquilla se prepara para el Carnaval 2026, la ciudad también invita a vivir planes paralelos que conectan con su esencia cultural y patrimonial. Uno de ellos es recorrer los callejones del barrio El Prado, hoy resignificados como corredores artísticos que narran la historia, identidad y transformación de la ciudad.
El alcalde Alejandro Char destacó que la recuperación de estos espacios, junto a artistas locales, ha permitido devolverle vida a zonas que por años estuvieron olvidadas, convirtiéndolas en atractivos para propios y visitantes. “Donde antes había una calle sola y oscura, hoy renace un espacio lleno de historias contadas a través de murales”, expresó el mandatario tras la entrega del callejón La Libertad.
Estas intervenciones artísticas han transformado los callejones de El Prado y Barrio Abajo en verdaderas galerías vivas, donde el color, la tradición y la memoria barranquillera se expresan en cada mural. Espacios pensados originalmente para la circulación de la brisa hoy son escenarios de encuentro, orgullo y cultura.
Entre los puntos destacados se encuentran el callejón La Libertad, ubicado entre las carreras 53 y 54, donde más de 100 metros fueron recuperados integralmente; el callejón Gases del Caribe, una obra del maestro Néstor Loaiza que rinde homenaje al patrimonio arquitectónico del viejo Prado; el callejón Comfamiliar, con la obra Desde la Ventana del Prado; y el callejón Triple A, una estampa artística inspirada en el Grupo Barranquilla y sus grandes referentes culturales.
A esta ruta se suma el Museo a Cielo Abierto de Barrio Abajo, donde los murales exaltan la tradición popular y el espíritu carnavalero del sector, complementando la experiencia cultural con espacios como el Museo del Carnaval.
La invitación es clara: ponerse zapatos cómodos, bajar el ritmo y dejar que los muros hablen, mientras los callejones revelan la memoria viva de una ciudad que se muestra al mundo con orgullo.