La Defensoría del Pueblo calificó como desgarradora la muerte de Jeisson Javier Pinzón Sandoval, un joven de 20 años que padecía leucemia linfoblástica aguda y que falleció esperando la entrega de medicamentos por parte de su EPS. Para la entidad, este caso es una evidencia crítica de los problemas estructurales de acceso a la salud y la grave vulneración de derechos fundamentales que enfrentan miles de pacientes en el país.
Según la denuncia presentada a través de sus canales oficiales, Jeisson reclamó durante meses el tratamiento prescrito sin obtener una respuesta efectiva por parte de la Nueva EPS. La Defensoría subrayó que las interrupciones en los tratamientos y la falta de oportunidad en la atención son factores determinantes que están poniendo en riesgo la vida de los pacientes con cáncer, para quienes cada día de demora resulta vital.
La institución advirtió que la Nueva EPS no ha logrado estabilizar su red de dispensación de fármacos en diversas regiones del territorio nacional. Esto ha ocurrido a pesar de los constantes requerimientos emitidos por la misma Defensoría, así como por veedurías ciudadanas y otras entidades de vigilancia y control que han alertado sobre la precariedad en el servicio.
Finalmente, el organismo recordó que todas las instituciones que integran el sistema de salud, tanto públicas como privadas, tienen el deber ético y legal de redoblar esfuerzos para reducir el sufrimiento de las personas. La entidad hizo un llamado urgente para garantizar que ningún otro paciente deba enfrentar la muerte por fallas administrativas o logísticas en la prestación de servicios de salud esenciales.
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