La Alcaldía de Barranquilla, a través de una estrategia integral liderada por la autoridad ambiental Barranquilla Verde y el programa Siembra, reportó un balance positivo en las jornadas de sensibilización ambiental desarrolladas durante el pasado Domingo de Ramos. En el marco del inicio de la Semana Santa, el Distrito distribuyó 12.000 plántulas y semillas de árboles nativos en las cinco localidades de la ciudad, con el objetivo de ofrecer a los feligreses alternativas sostenibles que permitieran cumplir con la tradición religiosa sin afectar los ecosistemas de bosque andino.
El despliegue técnico y pedagógico se concentró en los alrededores de los principales templos y centros de congregación, donde delegados de la administración distrital explicaron a la ciudadanía la importancia de sustituir el uso de la palma de cera. Joaquín Buitrago Romero, director de Barranquilla Verde, señaló que la instrucción del alcalde Alejandro Char fue trabajar directamente con la comunidad para fomentar la siembra de especies como la palma de areca y otros árboles maderables. Según el funcionario, esta iniciativa busca que las familias no solo participen de la celebración litúrgica, sino que se conviertan en actores activos de la recuperación de la huella verde en la capital del Atlántico.
De manera simultánea a las actividades de educación ambiental, la Policía Ambiental y las autoridades locales mantuvieron operativos de control y vigilancia permanentes para frenar el tráfico de flora silvestre. Estas intervenciones arrojaron como resultado la incautación de 2.650 cogollos de palma de cera que pretendían ser comercializados de manera irregular en plazas de mercado y sectores aledaños a las iglesias. Las autoridades recordaron que la palma de cera es una especie protegida y en riesgo de extinción, por lo cual su extracción y venta conlleva sanciones legales y un daño irreversible al hábitat de diversas especies de fauna.
Finalmente, la administración distrital reiteró que este tipo de jornadas buscan generar un cambio cultural a largo plazo en Barranquilla, donde las tradiciones religiosas y la protección del medio ambiente coexistan de manera responsable. El balance de la jornada reflejó una respuesta receptiva por parte de los barranquilleros, quienes optaron por llevar vida a sus hogares a través de la siembra, contribuyendo así a la preservación de la biodiversidad y al fortalecimiento de la conciencia ecológica en toda la ciudad durante la temporada vacacional.
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