El futuro de los hipopótamos en Colombia, descendientes de los ejemplares importados por Pablo Escobar, sigue generando un intenso debate nacional. Christian Olaciregui, director de Biología y Conservación del Zoológico de Barranquilla, advirtió sobre el grave peligro que representa esta especie invasora tanto para los ecosistemas estratégicos del país como para las comunidades ribereñas, calificando la situación como un problema de seguridad ambiental y humana que requiere medidas definitivas.
Olaciregui fue enfático al señalar que, aunque el imaginario colectivo los perciba como animales tranquilos, el hipopótamo es uno de los mamíferos más agresivos del mundo y el que más muertes causa en el continente africano. Su territorialidad extrema pone en riesgo mortal a especies nativas colombianas como el manatí, el cual es excesivamente lento y pacífico frente a la fuerza mandibular de estos invasores. Además, el biólogo explicó que el impacto ambiental ya está demostrado: sus excrementos están alterando la composición del río Magdalena, afectando las poblaciones de peces e invertebrados, lo que ha obligado a los pescadores locales a modificar sus faenas por miedo a ataques.
Respecto a las alternativas que han frenado el control de la especie, el experto desestimó la efectividad de la esterilización por ser un proceso costoso, peligroso y que no soluciona el problema de raíz, ya que un animal esterilizado puede vivir hasta 60 años manteniendo su comportamiento destructivo. Asimismo, calificó la reubicación como una medida inviable debido a que países como México y diversas naciones africanas ya han rechazado recibir a estos ejemplares por riesgos sanitarios y falta de certeza sobre su origen genético. Aunque algunos zoológicos en India o República Dominicana han mostrado interés, esto solo cubriría una fracción mínima de los más de 180 individuos que deambulan por el país.
Finalmente, el director de conservación hizo un llamado a la empatía por las especies nativas y defendió la propuesta del Ministerio de Ambiente de aplicar la eutanasia ética. Explicó que este procedimiento es indoloro, pues el animal se anestesia primero y no siente nada, siendo un paso necesario para priorizar la vida de venados, manatíes y chigüiros que están siendo desplazados por una especie que no pertenece al ecosistema colombiano.
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