El gobierno de Australia acusó a Irán de orquestar dos ataques incendiarios antisemitas ocurridos en suelo australiano el año pasado, lo que ha llevado a la decisión de romper sus lazos diplomáticos y expulsar a los diplomáticos iraníes del país.
El primer ministro Anthony Albanese calificó los hechos como «actos de agresión extraordinarios y peligrosos orquestados por una nación extranjera en suelo australiano». En una conferencia de prensa en Canberra, acompañado por altos funcionarios de seguridad e inteligencia, Albanese afirmó que los ataques buscaban «socavar la cohesión social y sembrar la discordia» en la comunidad australiana.
La decisión de responsabilizar públicamente a Irán y romper relaciones diplomáticas no fue tomada a la ligera, según funcionarios australianos. Estos ataques, que comenzaron a finales del año pasado, han generado gran inquietud en la población, especialmente en la comunidad judía, que tiene la mayor concentración de sobrevivientes del Holocausto fuera de Israel.