Un serio e inusual contratiempo de naturaleza diplomática y logística se presentó en el Aeropuerto de Barajas, en Madrid, España, que involucró al avión presidencial de Colombia (FAC 0001), un Boeing 737-700. La aeronave, que realizaba una escala técnica como parte de la ruta del presidente Gustavo Petro hacia su gira por Medio Oriente, fue negada a recibir abastecimiento de combustible por parte de las compañías proveedoras.
El incidente ha sido directamente atribuido a la reciente inclusión del mandatario colombiano en la Lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), comúnmente conocida como la ‘Lista Clinton’, del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Las empresas encargadas de suministrar el combustible en el aeropuerto de Madrid, que presuntamente son de origen o tienen fuertes vínculos con el sector norteamericano, se habrían rehusado a realizar la operación para evitar incurrir en sanciones estadounidenses.
Ante esta situación, que paralizó la continuación del viaje presidencial, el Gobierno de España tuvo que intervenir para solucionar el inconveniente. La aeronave fue trasladada a un hangar bajo la jurisdicción del gobierno español, donde finalmente se pudo realizar la carga de combustible necesaria para que el presidente Petro y su comitiva pudieran reanudar su viaje hacia Riad.
Este episodio subraya la compleja injerencia de las sanciones internacionales en las operaciones logísticas y diplomáticas, incluso afectando el traslado del jefe de Estado de un país aliado en una nación europea.