Los restaurantes y casetas del corregimiento de Santa Verónica, en el Atlántico, reportan pérdidas superiores al 70 % en sus ventas, luego de la alerta y el decreto de cierre de playas emitidos a nivel nacional y adoptados en el departamento.
De acuerdo con los comerciantes del sector, la medida ha generado confusión entre los turistas, quienes creen que no solo está restringido el ingreso al mar por el fenómeno ambiental, sino que también los establecimientos comerciales están cerrados. Jesús Gabriel Molina, propietario de uno de los restaurantes y casetero de la zona, explicó que la situación ha golpeado fuertemente la economía local.
“Las ventas nos han bajado más del 70 %. La gente piensa que todo está cerrado, que no se puede venir ni siquiera a comer, y eso no es así. El mar tiene restricciones, pero los restaurantes seguimos trabajando”, aseguró Molina.
El comerciante reiteró que los negocios continúan operando con normalidad, pero la baja afluencia de visitantes ha obligado a reducir personal e incluso a realizar despidos.
“Nos ha tocado disminuir empleados porque no hay cómo sostener la nómina. Muchos dependemos únicamente del turismo y esta situación nos tiene bastante afectados”, agregó.
Ante el panorama, los caseteros hacen un llamado urgente a las autoridades departamentales y municipales para que aclaren el alcance real de la alerta y eviten mayores afectaciones económicas.
Solicitan apoyo a través de subsidios o créditos blandos que les permitan cubrir gastos básicos como servicios públicos, arriendos y pago de empleados. Asimismo, piden mayor presencia institucional, incluyendo acompañamiento de organismos de socorro que vigilen las playas durante la semana.
Advierten que la ausencia de salvavidas podría derivar en emergencias, especialmente si algunos visitantes ingresan al mar sin conocer las restricciones.
Mientras tanto, los comerciantes insisten en que Santa Verónica sigue abierta al público.
“Aquí los estamos esperando. Pueden venir a disfrutar de la gastronomía, del paisaje y de la atención que siempre hemos brindado. Lo único que está restringido es el baño en el mar”, concluyó Molina.
Los empresarios esperan que en los próximos días se clarifique la información para recuperar la confianza de los turistas y evitar que la temporada continúe con pérdidas millonarias para la economía local.