Comerciantes y residentes del sector del deprimido de la carrera 51B, en Puerto Colombia, expresaron su preocupación por los retrasos en la obra y las dificultades que, según denuncian, enfrentan desde hace cuatro años por las restricciones de movilidad.
Los habitantes aseguran que el cierre de la vía ha obligado a modificar los recorridos del transporte público, generando congestión en sectores como Villa Campestre. También cuestionan la falta de acompañamiento de las autoridades municipales para regular la movilidad en la zona.
Una de las principales afectadas es la administración del centro comercial ubicado en el sector. Carol de la Torre, representante del establecimiento, señaló que de los 44 locales que funcionaban antes del inicio de la obra, actualmente cerca de 20 permanecen ocupados. Según explicó, varios comerciantes han tenido que cerrar sus negocios o asumir directamente su funcionamiento ante la disminución de clientes.
La comerciante también denunció afectaciones económicas, problemas de movilidad, polvo, accidentes y dificultades para los estudiantes y residentes que transitan diariamente por el corredor universitario. Aseguró que han presentado derechos de petición y tutelas para solicitar que se agilicen los trabajos.
La comunidad pide que, mientras culmina la intervención del deprimido, se habiliten las dos calzadas de la carrera 51B para mejorar la movilidad entre Barranquilla y Puerto Colombia y reducir las afectaciones al comercio y a los residentes.
Los comerciantes también hicieron un llamado a la Gobernación del Atlántico y a la Alcaldía de Puerto Colombia para que acompañen la situación y solicitan información clara sobre la fecha definitiva de terminación de la obra, cuya entrega estaba prevista para este 30 de septiembre, según lo manifestado durante la entrevista.