Un mes después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el occidente de Colombia, las comunidades afectadas todavía enfrentan necesidades en materia de salud, atención psicológica y alojamiento, informó este jueves la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).
El sismo dejó un saldo de 331 personas fallecidas, 4.500 heridas, al menos 111 desaparecidas y cerca de 466.700 damnificadas. Aunque las labores de rescate ya finalizaron en la mayoría de las zonas impactadas, persisten dificultades para garantizar servicios básicos a la población.
La Cruz Roja señaló que es necesario mantener la atención sanitaria para prevenir complicaciones relacionadas con enfermedades crónicas y con interrupciones en los esquemas de vacunación. A esto se suma la necesidad de apoyo en salud mental para las personas que continúan enfrentando las consecuencias emocionales del desastre.
Las comunidades también requieren alimentos, productos de higiene y otros elementos esenciales para afrontar las condiciones posteriores a la emergencia. Según la FICR, las necesidades no se limitan a la respuesta inmediata, pues la recuperación podría extenderse durante los próximos meses.
En este periodo, 1.844 voluntarios y trabajadores de la Cruz Roja Colombiana han distribuido más de 3.600 toneladas de ayuda humanitaria y realizado más de 5.300 intervenciones relacionadas con atención sanitaria.
La organización internacional también hizo un llamado para fortalecer la recuperación de las comunidades, recuperar sus medios de vida y mejorar su preparación ante futuras emergencias. Para ampliar la respuesta humanitaria, la FICR solicitó 25 millones de francos suizos, equivalentes a unos 30 millones de dólares.
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