La persistente sombra de la extorsión en el área metropolitana de Barranquilla sumó un nuevo capítulo tras un operativo policial que dejó como saldo la captura de siete adultos y la aprehensión de un menor de edad. El grupo es señalado de integrar una red de intimidación que asfixiaba a pequeños y medianos comerciantes en Barranquilla y Soledad, mediante el uso de panfletos amenazantes y exigencias económicas que desnudaban la vulnerabilidad del sector productivo frente a las bandas organizadas.
Según el reporte oficial, las víctimas eran sometidas a «cuotas» que oscilaban entre los $500.000 y los $5.000.000. Durante los allanamientos, las autoridades incautaron casi cuatro millones de pesos en efectivo, dinero que sería producto directo del último ciclo de cobros ilegales. Sin embargo, más allá del dinero, el hallazgo de armas de fuego y material de guerra en manos de los capturados algunos con antecedentes por concierto para delinquir y tráfico de estupefacientes evidencia la peligrosidad de una estructura que utiliza la violencia física como método de coacción.
Este golpe operativo, liderado por el brigadier general Miguel Andrés Camelo Sánchez, llega en un momento crítico donde los gremios comerciales han denunciado un aumento en la presión de grupos delincuenciales. Aunque la Policía destaca la efectividad de sus unidades y la importancia de la denuncia ciudadana a través del GAULA, la captura de un menor de edad en medio de estas actividades ilícitas reabre el debate sobre el reclutamiento forzado y la falta de oportunidades que sigue alimentando las filas de la criminalidad en los barrios más golpeados del Atlántico.
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