Diputada Alejandra Moreno afirma que la ESE UNA nació con acta de defunción cuando se firmaron cuatro contratos que superan el billón de pesos

La diputada del Atlántico, Alejandra Moreno, respaldó la intervención ordenada por la Superintendencia Nacional de Salud a la Empresa Social del Estado Universitaria del Atlántico ESE UNA, señalando que la medida es la única salida frente a la grave crisis financiera y administrativa que arrastra la entidad.

Según la dirigente, el déficit actual de la red hospitalaria supera los $140.000 millones, mientras más de 600 trabajadores, en un 90% contratados por OPS, acumulan deudas salariales de hasta 6 y 7 meses, incluso en casos de médicos especialistas, pediatras y personal de enfermería.

Moreno aseguró que la crisis tiene su origen en la creación del modelo hospitalario durante la administración de la exgobernadora Elsa Noguera y su entonces secretaria de Salud, Alma Solano, cuando se liquidaron cuatro hospitales departamentales para dar paso a la ESE UNA.

“La ESE UNA nació con un acta de defunción: se firmaron cuatro contratos onerosos a 15 años que comprometen el 80% de los recursos de la red, con un valor superior a $1 billón. Todo en beneficio de contratistas privados y en detrimento de la salud de los atlanticenses”, afirmó la diputada.

Los contratos cuestionados

De acuerdo con Moreno, los cuatro contratos clave que han puesto en jaque las finanzas de la S-1 están asociados a:

  1. Servicios de imágenes diagnósticas (radiología y equipos de alta tecnología, muchos sin uso).
  2. Suministro de medicamentos.
  3. Servicios de laboratorio clínico.
  4. Otros servicios asistenciales tercerizados.

“Los equipos de imágenes no pertenecen a la red hospitalaria sino al contratista; igual pasa con el laboratorio. Se invirtieron más de $300.000 millones en estos acuerdos, pero los hospitales no ven reflejada ninguna mejora en sus servicios”, agregó.

Recursos que no llegan a los trabajadores

La diputada recordó que solo en 2024 el Gobierno Nacional, a través de la ADRES, giró alrededor de $70.000 millones, y en lo corrido de 2025 ya se han transferido cerca de $30.000 millones, además de otros $120.000 millones por venta de servicios y aportes de la Gobernación. Sin embargo, los recursos han sido objeto de embargos y mala administración, lo que mantiene a los trabajadores sin salario y a hospitales como el de Sabanalarga en situación de hacinamiento con más de 150 pacientes diarios en urgencias.

Responsabilidades y futuro

Moreno insistió en que la crisis es consecuencia de “un modelo equivocado” que liquidó hospitales con potencial y creó una estructura inviable desde su origen.

“Si había $300.000 millones para crear este modelo, debieron usarse para fortalecer cada hospital, cuya deuda no superaba los $200.000 millones. Hoy tenemos una S-1 quebrada y cuatro contratos amarrados por 15 años. La intervención debe permitir una radiografía real y sentarse a renegociar esos contratos”, puntualizó.

La Superintendencia designó como interventor a Freddy Soca Reales, quien tendrá la misión de administrar la entidad durante un año, revisar las finanzas y garantizar tanto la continuidad de los servicios como el pago al personal de salud.

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