En el panorama actual de la música vallenata, pocos perfiles combinan la destreza técnica de la percusión con la potencia vocal y la formación profesional como lo hace Emeiro Moisés Cohen Pérez. Oriundo de Hatillo de Loba, en el sur de Bolívar, este joven de 25 años se ha consolidado como una de las promesas más completas del folclor, apoyado en una trayectoria que inició a los 7 años y que hoy suma millones de reproducciones en plataformas digitales.
La historia de Cohen es la de un músico autodidacta que descubrió su pasión de forma orgánica. Sus primeros instrumentos fueron los potecitos de alimentos que su padre le facilitaba para que los golpeara. Desde esa exploración empírica, desarrolló habilidades en la caja vallenata, la guacharaca, la batería, la conga y el timbal. A los 13 años, marcó su primer hito profesional al presentarse junto a Edwar Morelos, y años más tarde, su talento lo llevó a ser reconocido como Mejor Guacharaquero Infantil en El Paso, Cesar.
A pesar de su éxito temprano en la música, Cohen cumplió con la exigencia familiar de obtener un título profesional, graduándose como Contador Público. Esta formación académica la combina hoy con su carrera artística, destacando que la organización y las «cuentas claras» son fundamentales para el éxito de su proyecto musical. Su paso por Bogotá con grupos como Élite Vallenato y su posterior traslado a Cartagena, donde fue voz líder del grupo vallenato de su universidad, terminaron de moldear al intérprete que es hoy.
El año 2024 ha sido definitivo para su proyección. Cohen grabó su primer DVD en vivo y varios de sus videos se volvieron virales, superando los 4 millones de reproducciones. Este impacto mediático fue respaldado por la crítica especializada al ser galardonado como Mejor Intérprete Masculino en el Festival de las Artes de Cartagena 2024.
Actualmente, Emeiro Cohen hace pareja musical con el acordeonero Isaac Camilo, con quien comparte no solo una visión profesional del folclor, sino también una herencia cultural compartida. Mientras Cohen aporta la sabrosura de la depresión momposina y el sur de Bolívar, Isaac trae consigo la casta de la familia Polo y el parentesco con el Rey Vallenato Cristian Camilo Peña. Juntos, buscan rescatar los valores del vallenato sentido, aquel que se hace «de corazón», demostrando que el talento, cuando se mezcla con disciplina y respeto por la raíz, no tiene fronteras.
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