El Dr. Roberto García, director del laboratorio de investigación molecular de la Universidad del Atlántico, ofreció claridad sobre la fiebre amarilla, una enfermedad que ha generado alerta en Colombia, llevando incluso al presidente Gustavo Petro a declararla emergencia.
El Dr. García explicó que, si bien la letalidad de la fiebre amarilla es relativamente baja, el incremento de casos en las últimas semanas es preocupante, citando cifras del Instituto Nacional de Salud que reportaban hasta el domingo 57 casos, con 24 fallecidos. La enfermedad se caracteriza por fiebres abruptas y coloración amarillenta de la piel (ictericia) debido al daño hepático, siendo más grave en personas inmunodeprimidas.
La transmisión ocurre a través de la picadura de mosquitos de los géneros Aedes (principalmente Aedes aegypti) y Hemagogus. No todos los mosquitos portan el virus, sino aquellos que previamente picaron a una persona infectada. La mortalidad se relaciona con la falta de vacunación, siendo esta la principal medida de protección disponible en Colombia desde hace muchos años. La vacuna contra la fiebre amarilla, que antes se recomendaba cada 10 años, ahora se indica como una dosis única para toda la vida.
El experto detalló que la infección puede causar vómito, malestar general, dolor articular y fiebre. La evolución puede ser rápida, con síntomas apareciendo al tercer día tras la picadura, aunque los primeros días pueden ser asintomáticos. La gravedad aumenta cuando el sistema inmunológico no logra combatir el virus, especialmente en personas con enfermedades de base. Factores como la alimentación, condiciones de salud y saneamiento también influyen en la susceptibilidad a la enfermedad.
El Dr. García enfatizó la importancia de la vacunación, que introduce información del virus al cuerpo, generando anticuerpos que impiden su replicación. Aunque la mayoría de los casos se concentran en el centro y sur de Colombia (Huila, Tolima, Cauca, Nariño), la región Caribe no está exenta de riesgo si personas infectadas viajan a la zona, donde las condiciones para la reproducción del mosquito son favorables. Sin embargo, la cordillera Centro-Occidental actúa como una barrera natural.
Ante la emergencia sanitaria, se recomienda a las personas con síntomas quedarse en casa y acudir a centros de salud. Los laboratorios de salud pública son los encargados de realizar la prueba PCR, el diagnóstico de ARN del virus, que es la prueba principal para la fiebre amarilla. Aunque existen pruebas rápidas de antígeno, su eficacia es menor. Las pruebas de sangre para detectar anticuerpos indican si una persona ha sido vacunada, no si está infectada.
El Dr. García hizo un llamado a la calma y a la prevención, recordando que síntomas como fiebre, vómito y malestar general pueden deberse a otras causas, especialmente en el Caribe, donde hasta ahora no se han reportado casos. La clave está en la exposición a zonas de riesgo y la ausencia de vacunación.
Finalmente, el experto instó a la comunidad a colaborar en la eliminación de criaderos de mosquitos, evitando la acumulación de agua en recipientes, llantas y materas, como medida de prevención no solo para la fiebre amarilla, sino también para el dengue, chikungunya y Zika.
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