¿Se levanta con dolor de cabeza? El trastorno del sueño podría ser la causa

El aumento de los trastornos del sueño después de la pandemia ha sido significativo. Según el neurólogo Fabián Fragozo, especialista en epilepsia y trastornos del sueño, las consultas por problemas para dormir se han triplicado en los últimos cinco años, generando largas listas de espera y afectando la calidad de vida de miles de personas.

Uno de los síntomas más frecuentes es el dolor de cabeza al despertar. El especialista explica que, en la mayoría de los casos, esto se debe a dos causas principales: insomnio (de conciliación o mantenimiento) o apnea del sueño. El insomnio suele estar relacionado con el estrés laboral, económico y emocional. Por su parte, la apnea del sueño, pausas respiratorias mayores a 10 segundos durante la noche, puede elevar la presión arterial mientras la persona duerme, aumentando el riesgo de infarto o enfermedad cerebrovascular.

Fragoso advierte que muchos pacientes recurren únicamente a pastillas para dormir sin corregir el problema de fondo. En casos de sospecha de apnea, recomienda estudios como la polisomnografía y el holter de presión arterial de 24 horas. Si se confirma el diagnóstico, el tratamiento puede incluir el uso de un dispositivo CPAP, que ayuda a mantener abierta la vía aérea durante el sueño.

El especialista también explicó las fases del sueño: etapas 1 y 2 (sueño superficial) y etapas 3 y REM (sueño profundo). En estas últimas el cuerpo descansa, aunque todos los órganos continúan funcionando. Las pesadillas suelen presentarse en la fase REM, mientras que los terrores nocturnos ocurren en la etapa 3. Otro fenómeno común es la parálisis del sueño, una sensación momentánea de inmovilidad al quedarse dormido o al despertar, que no se considera grave.

Sobre cuánto debemos dormir, indicó que el tiempo varía según la edad, aunque en adultos se recomiendan entre 7 y 8 horas diarias. No dormir lo suficiente puede generar ansiedad, depresión, bajo rendimiento laboral, mayor riesgo de accidentes y enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2.

El médico insistió en la importancia de la higiene del sueño. Entre las principales recomendaciones están: cenar liviano, evitar televisión o pantallas dos horas antes de dormir, mantener horarios regulares, hacer ejercicio al menos dos o tres horas antes de acostarse, adecuar la iluminación del cuarto con luz tenue, reducir el consumo de líquidos en la noche y acudir al baño antes de acostarse.

En el caso de cuidadores de pacientes con Alzheimer u otras enfermedades neurodegenerativas, reconoció que la falta de sueño es frecuente y recomendó organizar turnos entre familiares para evitar el agotamiento extremo.

Finalmente, Fragozo reiteró que ante cualquier alteración persistente del sueño se debe consultar con un especialista en trastornos del sueño, neurólogo, neumólogo, psiquiatra, otorrino o internista con formación en el área, para recibir diagnóstico y tratamiento adecuados.

“El sueño no es un lujo, es una necesidad biológica. Si no dormimos bien, todo el organismo se afecta”, concluyó el especialista.

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