El senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno ha solicitado al Departamento de Estado de Estados Unidos la inclusión de las disidencias de ‘Calarcá’, el ‘Clan del Golfo’ y los ‘Pachenca’ en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras. Estos grupos, actualmente involucrados en acercamientos y diálogos con el Gobierno colombiano en el marco de la política de ‘paz total’, fueron señalados por el congresista debido a su «historial de violencia: asesinatos, ataques violentos, campañas de intimidación, narcotráfico y enfrentamientos armados», actos que, según él, cumplen con la definición legal de terrorismo en la legislación estadounidense.
Esta solicitud se produce en un contexto de tensiones diplomáticas entre Washington y Bogotá. Previamente, la crisis se había manifestado con la descertificación condicionada de Colombia en la lucha antidrogas y, de forma inédita, con la inclusión del presidente Gustavo Petro, su familia y el ministro del Interior, Armando Benedetti, en la denominada ‘lista Clinton’. La Oficina del Tesoro de EE. UU. justificó esta última acción, entre otras razones, por los «diálogos y acercamientos [de la administración Petro] con grupos armados, incluidas organizaciones narcotraficantes», lo que, de acuerdo con su informe, habría debilitado la cooperación judicial y afectado las extradiciones.
Expertos interpretan la misiva de Moreno como una medida de presión adicional, reflejando el deterioro en las relaciones bilaterales y un potencial «golpe» a la estrategia de ‘paz total’ del presidente Petro. Según el investigador Gerson Arias de la Fundación Ideas para la Paz, la solicitud refleja la «actual tensión» y se lee como una forma de presionar para frenar el flujo de cocaína hacia Estados Unidos. No obstante, Arias también sugirió que la designación podría ser una oportunidad para exigir mayor compromiso de estos grupos armados en las mesas de negociación y medir su voluntad de diálogo.
Actualmente, el proceso de paz con estos grupos presenta diferentes estados. La mesa de diálogo con el ‘Clan del Golfo’, el grupo con mayor número de integrantes según inteligencia, se encuentra instalada en Catar. Con las disidencias de ‘Calarcá’ (Frente 36), se cerró recientemente el séptimo ciclo de negociación. En cuanto a ‘los Pachenca’, el grupo más distante, si bien en marzo se definieron los primeros puntos de la hoja de ruta para el diálogo, en agosto fueron ascendidos de Grupo Delincuencial Organizado (GDO) a Grupo Armado Organizado (GAO).
La investigadora Laura Bonilla de la Fundación Paz y Reconciliación destacó el papel de Catar como país mediador en el diálogo con el ‘Clan del Golfo’, sugiriendo que cuenta con el «beneplácito de Estados Unidos». Bonilla interpreta el movimiento de Moreno como un intento de forzar una negociación diplomática con Colombia para «cortar las cadenas logísticas de los precursores del fentanilo y, al mismo tiempo, obtener mejores resultados en aspectos como los cultivos o la erradicación de coca». Es importante señalar que la inclusión de estos grupos en el listado de Organizaciones Terroristas Extranjeras, donde ya figuran la ‘Segunda Marquetalia’, las extintas FARC-EP y el ELN, teóricamente habilitaría a Estados Unidos a ejercer acción militar directa si considerara que representan una amenaza a su seguridad nacional.