En el marco de un congreso de psiquiatría que se desarrolla en Barranquilla, dos destacadas profesionales, la abogada y escritora María Victoria Zambrano Ibarra y la psicóloga forense Ana María Venegas, han levantado la voz sobre la alarmante situación de la violencia de género, intrafamiliar y el abuso sexual infantil en Colombia, señalando la ineficacia de las medidas de protección y las falencias del sistema judicial.
María Victoria Zambrano Ibarra, reconocida por su labor de apoyo a víctimas y representante ante el Consejo Distrital para la Atención Integral y Víctimas de Violencia y Explotación Sexual en Bogotá, destacó la importancia de hablar por quienes no tienen voz. Como víctima sobreviviente de violencia intrafamiliar y abuso sexual infantil, Zambrano ha plasmado su experiencia y su proceso de resiliencia en dos libros: «La violencia de puertas para dentro» y «Te cuento un cuento para que no comas cuento», este último dirigido a la prevención en niños. Actualmente, junto a Ana María Venegas, escriben un tercer libro, «Tú sí me crees», enfocado en la relevancia del testimonio infantil en casos de abuso y maltrato.
El Ciclo de la Violencia y la Insuficiencia de las Medidas de Protección
Ana María Venegas explicó el ciclo de la violencia, compuesto por fases de acumulación, explosión y «luna de miel», donde la «esperanza aprendida» juega un papel crucial en por qué las mujeres permanecen en relaciones violentas. Enfatizó que las víctimas no se quedan por «bobas» o masoquismo, sino por la creencia de que la situación mejorará.
Ambas expertas criticaron las «medidas de protección» actuales, calificándolas de «absurdas». Un papel que ordena al agresor abstenerse de violentar no protege vidas, y se requiere de acciones más concretas y una mayor credibilidad hacia las víctimas. Se mencionaron casos donde las denuncias no son tomadas con la seriedad necesaria, e incluso se desanima a las mujeres a romper el núcleo familiar.
María Victoria Zambrano añadió que la proporcionalidad entre las medidas de protección y el riesgo de agresión es vital, señalando un mayor peligro cuando el victimario pertenece a fuerzas armadas o la policía debido a su acceso a armas y el respaldo institucional que a veces reciben. Además, la desproporción de casos por funcionario en el sistema de justicia (300-400 casos por fiscal o comisario) impide un seguimiento adecuado y la toma de medidas oportunas.
Fallas del Sistema Penal Acusatorio y el Silencio de los Agresores
Las profesionales también señalaron las falencias del sistema penal acusatorio, que, a pesar de ser una copia del modelo anglosajón, presenta limitaciones en Colombia que favorecen al victimario, como el vencimiento de términos o beneficios como la casa por cárcel para agresores. Argumentan que esto no tiene sentido y pone en riesgo la vida de las víctimas, ya que los victimarios pueden aprovechar estas oportunidades para reincidir.
Se hizo un llamado a las mujeres que atraviesan situaciones de violencia a denunciar y buscar ayuda profesional de inmediato, sin quedarse calladas. Las expertas advierten sobre las señales claras en el inicio de una relación, como los celos excesivos, el control sobre la vestimenta o amistades, y el aislamiento de la víctima de su círculo familiar y social.
Herramientas de Prevención y Ayuda
Para ayudar a identificar el riesgo, la Asociación Afecto ha desarrollado una escala de percepción de riesgo disponible en su sitio web www.afecto.org (pestaña «Detecta el maltrato»), una encuesta de 4 minutos que guía a las personas sobre su nivel de riesgo y las conecta con profesionales.
Las expertas destacaron la importancia de acudir a entidades con profesionalismo y empatía, como la Fundación Cisma, la Asociación Afecto y la Corporación Cariño en Medellín. Resaltaron que, en Barranquilla, existen redes de mujeres y profesionales que brindan atención y acompañamiento, enfatizando que la atención en salud mental es primordial en casos de violencia intrafamiliar para evitar la repetición de patrones.
Ana María Venegas hizo un llamado a las mujeres a reconocer que no están obligadas a tener relaciones sexuales sin consentimiento, incluso con sus parejas, pues esto constituye violación.
La Violencia No Distingue Estratos Sociales
Un punto crucial abordado fue que la violencia intrafamiliar y el abuso sexual infantil se presentan en todos los estratos sociales, desmitificando la creencia de que está ligada solo a la pobreza. María Victoria Zambrano, a pesar de su formación académica, compartió su experiencia como víctima, ocultando las agresiones por la vergüenza y la condena social asociada a los estratos altos.
Ambas profesionales coincidieron en que los victimarios rara vez asumen su responsabilidad y que, si bien la ayuda profesional puede generar una transformación, en la mayoría de los casos, la violencia es progresiva, comenzando con pequeños actos y escalando hasta desenlaces fatales.
María Victoria Zambrano reveló que su motivación para romper el ciclo de violencia fue la maternidad, buscando proteger a su hija de revivir las mismas experiencias. Instó a las mujeres a separarse de sus agresores por el bienestar de sus hijos.
Finalmente, invitaron a la comunidad a participar en el 32º Congreso de la Asociación Afecto, que se realizará en Bogotá el 4 y 5, 8 y 9 de septiembre, para seguir refrescando el conocimiento y fortalecer la protección de víctimas de violencia.
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