Tras la difusión de un video en el que se observa a un estudiante agrediendo a un docente dentro de una institución educativa, el presidente de la Asociación de Educadores del Atlántico (Adeba), José Ignacio Jiménez, hizo un llamado urgente a los padres de familia y a las autoridades para atender lo que calificó como una problemática creciente en las aulas.
“Como se puede observar en este video, hay una agresión de un estudiante hacia un docente y el docente no responde. Estos casos son bastante recurrentes en las escuelas”, afirmó Jiménez en entrevista.
El dirigente sindical señaló que más allá del hecho puntual, lo ocurrido refleja una crisis de formación en valores que, según él, inicia en el entorno familiar. “En la institución compartimos conocimientos y ciencia, pero el respeto viene desde la casa. Esa educación en principios y valores comienza en el hogar”, expresó.
Para el presidente de Adeba, este tipo de comportamientos violentos hacia figuras de autoridad deben encender las alertas no solo dentro del colegio, sino también en el núcleo familiar del menor involucrado. “Este es un caso que amerita intervención no solamente con el estudiante, sino con el hogar. ¿Qué está pasando en la casa de ese joven? ¿Por qué este comportamiento hacia un superior?”, cuestionó.
Jiménez insistió en que, de acuerdo con las rutas establecidas, deben intervenir entidades como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), la Policía de Infancia y Adolescencia y la Secretaría de Educación. “Aquí debe actuar Bienestar Familiar, debe intervenir la Policía de Infancia y también la Secretaría de Educación. Hoy está a la luz cómo somos víctimas los maestros”, recalcó.
Asimismo, denunció que muchos docentes enfrentan procesos disciplinarios ante cualquier queja, incluso cuando estas carecen de sustento. “Cada vez que llega una queja contra un docente, así no tenga soportes, de inmediato se le abre proceso disciplinario. Tenemos muchos maestros en control interno por denuncias que a veces son falsas o sin argumentos”, manifestó.
En ese sentido, aseguró que existe un desequilibrio en la protección institucional.
“Cuando el maestro es señalado, actúan rápidamente la Personería, la Fiscalía y demás entes de control. Pero no vemos la misma contundencia cuando el agredido es el docente”, señaló.
Al ser consultado sobre si este tipo de situaciones eran comunes en su época como estudiante, Jiménez fue enfático: “En mi tiempo, el maestro era una autoridad. Podía existir matoneo entre estudiantes, pero nunca vi una agresión contra un docente”.
Finalmente, frente a las posibles sanciones para el alumno involucrado, indicó que cada institución cuenta con un manual de convivencia que establece los procedimientos correspondientes. Sin embargo, reiteró que el debate debe ir más allá de la medida disciplinaria. “Más que preguntarnos qué va a pasar con el estudiante, debemos preguntarnos qué está pasando en el hogar y en la formación que están recibiendo nuestros jóvenes”, concluyó.
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