Shakira ha vuelto a demostrar por qué es la fuerza dominante del pop latino a nivel global. En un cierre de gira que desafió todas las expectativas logísticas, la barranquillera congregó este domingo a más de 400,000 asistentes en un concierto gratuito que desbordó la plancha del Zócalo capitalino y se extendió por las arterias principales hasta el Monumento a la Revolución. Con esta cifra, «La Loba» no solo rompió su propio récord personal en la plaza (210,000 en 2007), sino que pulverizó las marcas históricas de agrupaciones como Los Fabulosos Cadillacs, quienes ostentaban el liderato con 300,000 personas en 2023, y Grupo Firme, que en 2022 reunió a 280,000 seguidores.
La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, fue la encargada de oficializar la cifra a través de sus canales institucionales, calificando la noche como un evento «memorable» que reafirma la hospitalidad de la capital hacia los artistas de talla internacional. El despliegue de seguridad fue masivo: más de 6,500 funcionarios de diversas dependencias trabajaron para coordinar el flujo humano, mientras que la instalación de 24 pantallas gigantes en las calles aledañas permitió que quienes no lograron ingresar a la plaza principal pudieran disfrutar del espectáculo en tiempo real.
El show, que forma parte de su aclamada gira mundial «Las Mujeres Ya No Lloran», comenzó minutos después de las 20:30 horas con los primeros acordes de «Las de la intuición», desatando una euforia colectiva que se sintió en todo el primer cuadro de la ciudad. Visiblemente conmovida, Shakira hizo una pausa temprana para dirigirse a la multitud: “Hoy tengo una mezcla de emoción, nostalgia y agradecimiento. México es mi casa; es una historia de amor y amistad que no se compara con nada”, afirmó la cantante, reconociendo el esfuerzo de miles de fans que acamparon durante 48 horas bajo el cielo capitalino para asegurar un lugar frente al escenario.
A lo largo de la noche, el repertorio equilibró perfectamente la nostalgia de sus inicios con sus éxitos más recientes. El Zócalo entero coreó a una sola voz himnos como «Inevitable» y «Estoy aquí», para luego transformarse en una pista de baile masiva con «Te felicito» y «TQG». Un momento de especial conexión ocurrió cuando interpretó «¿Dónde estás corazón?», un tema que la artista admitió «debía» a sus fans mexicanos tras no haberlo incluido en su setlist durante sus 13 presentaciones previas en el Estadio GNP. Además, incluyó temas de corte familiar y global como «Acróstico», «Hips Don’t Lie» y el emblemático «Waka Waka», cerrando la velada ondeando la bandera tricolor de México.
Más allá del fervor musical, el impacto del evento se tradujo en cifras económicas contundentes. Según la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco), el concierto generó una derrama económica de 403,6 millones de pesos (aproximadamente 22,4 millones de dólares), impulsada principalmente por el sector servicios y una ocupación hotelera que superó el 90% en el centro de la ciudad. Este éxito financiero corona una etapa mexicana sin precedentes, donde la promotora Ocesa reportó la venta de 800,000 boletos en total, consolidando a esta gira como la más exitosa de una artista latina en la historia, con ingresos globales que ya superan los 421 millones de dólares.
Con este broche de oro, Shakira no solo se despide de México con un récord de asistencia que parece difícil de superar a corto plazo, sino que refuerza su posición de cara a su inducción al Salón de la Fama del Rock and Roll en 2026. Entre gritos de «¡Shakira, hermana, ya eres mexicana!», la colombiana abandonó el escenario dejando claro que su «manada» en este país sigue siendo la más fiel de su trayectoria.
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